jueves, 2 de abril de 2015

Alicia en el país de las maravillas



Título original:
      Alice’s adventures in Wonderland
Título en español:
      Alicia en el país de las maravillas
Autor:
      Lewis Carroll
Editorial:
      Editores mexicanos unidos s.a.
Páginas:
      239*
Nota: Esta edición incluye las dos novelas cortas de Alicia: Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo.





La particular combinación de fantasía, disparate y absurdo, junto a incisivas paradojas para público adulto como para pequeños lectores. En... el país de las maravillas la historia empieza como todos la conocemos, nos la hayan contado, la hayamos leído o visto en el cine: con Alicia persiguiendo al Conejo Blanco y entrando en el mundo subterraneo de las maravillas. Es un momento inolvidable. En... a través del espejo, Alicia, se ve envuelta en una loca partida de ajedrez donde ella es un peón que quiere ser reina. En esta partida de ajedrez nada tiene sentido y nada es lo que parece porque en el mundo del espejo la realidad está distorsionada. Dos libros indispensables, con una lectura compleja, entretenida que divierta a los niños y hace pensar a los adultos.





Hola hola! después de más de una semana inactivo, he regresado para traerles una serie de reseñas especiales por ser abril el mes de niño en México y comenzamos hoy con un clásico de clásicos: Alicia en el país de las maravillas. Al igual que otros escritores como J.M. Barrie que tenía a su Peter que inspiró al niño protagonista de su más grande obra, o C.S. Lewis que tenía a su cuidado a cuatro niños refugiados de la guerra que terminarían siendo los hijos de Adán y las hijas de Eva que librarían a Narnia de la bruja blanca, e incluso como P.L. Travers, cuya tía llegó en el momento justo para salvarla a ella y su familia (sin éxito) y terminó volviéndose la entrañable niñera de los Banks en Mary Poppins; Lewis Carroll también tuvo a su Alicia. Alicia fue hija de una familia amiga de Carroll, a la que el escritor le contaba la historia de una Alicia que llegaba al país de las maravillas.

      ¿Y qué decir de esta historia? Me enamoré de Alicia desde que vi la película animada de Disney. Desde entonces es un placer cuando puedo ver una adaptación de este libro (excepto, quizás, la versión de Tim Burton). La historia es conocida por todos, hayan leído o no el libro, todos sabemos que Alicia es una niña 6-7 años que, un día mientras acompañaba a su hermana, ve un conejo blanco con chaleco y un reloj. Alicia, como todo niño, es curiosa por naturaleza, curiosa y temeraria, por lo que no duda en seguir al conejo blanco hasta su madriguera. Así es como Alicia termina en el país de las maravillas, un país poblado por seres extraños y dementes que no obedecen las costumbres de Alicia, personajes tan absurdos como memorables.

      Alicia, como libro, es un libro extraño. Todos sus personajes son disparatados, sus diálogos que parecen carecer de sentido (en especial los del sombrerero) y la ilógica lógica que maneja hacen que el libro no sea fácil de digerir a menos que seas un niño. En lo personal, me costó trabajo terminar este libro (ambas historias) y no es que no me interesaran, pero el ritmo extraño y sin sentido hacían que me sintiera en un sueño, ya saben, esa situación de cuando sueñan que están en un lugar, giran la cabeza y ya están en otro, o cuando sueñan a alguien conocido pero que ustedes saben que no debería estar ahí (por ejemplo, un amigo de la secundaria que está con ustedes, en su sueño, en la universidad). Así es leer Alicia.

      Alicia es un personaje insoportable, al igual que todos los niños, y el autor sabe muy bien lo que es ser un niño. Alicia me sorprendió por su ingenuidad e inocencia, más no por su necesidad de fingirse interesante o inteligente, un momento en el que se comporta así es cuando cae por la madriguera y dice algo así como: “Oh, me pregunto en qué latitud y en qué longitud estaré” y líneas después te dicen: “Alicia no sabía que era latitud ni que era longitud, pero le parecieron palabras interesantes para decir en voz alta”. Niños. Y aún así, Alicia, por un lado, es la voz de la razón, la cordura en medio de tanta locura. Por el otro lado, tenemos a los pobladores del país de las maravillas: personajes como el sombrerero loco y la liebre de marzo, la reina de corazones, el gato de Cheshire, la duquesa y su cocinera, el grifo y la falsa tortuga, la sota de corazones, los naipes de la reina, la oruga, entre algunos otros. Cada uno con sus particularidades, y, a cual más, todos deseando darle órdenes a Alicia. Ahí si es algo que debo reconocerle a la niña, su habilidad para obedecer y su educación, como toda niña de 1860, Alicia sabe cómo enfrentar a semejantes seres demostrando una madurez muy extraña para su edad.

      Este libro, a pesar de complicarme la existencia, me hizo pasar ratos muy agradables, las ocurrencias de Alicia y algunos de sus pensamientos me sacaron más de una sonrisa y me divertía imaginando las ridículas situaciones y diálogos cada vez que Alicia cambiaba de tamaño. Sin duda, creo que Alicia es una gran historia, no para cualquiera, eso sí, pero interesante para leerla a niños pequeños. Creo que, al final de cuentas, son ellos los que más disfrutarían del país de las maravillas, pues al igual que la isla de Nunca Jamás, es un lugar más para niños y cosas perdidas que para adultos aburridos.

Saludos!

7/10

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