jueves, 5 de marzo de 2015

El señor de las moscas



Título original:
Lord of the flies
Título en español:
El señor de las moscas
Autor:
William Golding
Editorial:
Alianza Editorial
Páginas:
249







Fábula moral acerca de la condición humana, EL SEÑOR DE LAS MOSCAS es además un prodigioso relato literario susceptible de lecturas diversas y aun opuestas. Si para unos la parábola que WILLIAM GOLDING estructura en torno a la situación límite de una treintena de muchachos solos en una isla desierta representa una ilustración de las tesis que sitúan la agresividad criminal entre los instintos básicos del hombre, para otros constituye una requisitoria moral contra una educación represiva que no hace sino preparar futuras explosiones de barbarie cuando los controles se relajan.




Antes que nada... Entrada número 100!!!! Jamás creí que duraría tanto con un blog, y sin embargo aquí estoy, intentando no fallar semana tras semana. Muchas gracias a todos los que dedican un tiempo a leer y comentar lo que escribo, en verdad muchas gracias. Ya sé que no suelo pasarme por sus blogs inmediatamente, pero entre tanta cosa que hay que hacer, muchas veces ni tiempo tengo para escribir aquí, pero no se preocupen, intentaré cada fin de semana pasarme por algunos de sus blogs =D. Ahora si, lo que nos interesa...

      En El señor de las moscas, después de que su avión se estrellara en una isla desierta y que los únicos adultos que estaban con ellos murieran, cerca de 30 niños entre 6 y 13 años se ven obligados a vivir por su cuenta mientras esperan a ser rescatados.

      En el transcurso de su estancia en la isla, los niños se ven envueltos en una guerra entre el lado salvaje y el lado civilizado que hay dentro de cada uno de nosotros. Por un lado tenemos a Ralph, un típico chico perfecto, guapo, rubio y de ojos azules que solamente puede ser el líder, acompañado de su amigo Piggy, el clásico niño gordito con asma y lentes al que nadie, más que el protagonista, quiere. Ellos representan la civilización, ellos son los que quieren ser rescatados y se esfuerzan por organizar a los demás niños para que hagan cosas de provecho como construir refugios, cuidar la hoguera o cazar; Por el otro lado tenemos a Jack, el chico feo con madera de líder, el clásico matón al que por alguna extraña razón todos siguen y ven como un ejemplo, y nunca falta su minion: Robert es el compinche que disfruta lanzando piedras a los más chicos, feo igual que su compañero. Ambos representan el lado salvaje de los humanos, ellos disfrutan cazando, pintando sus rostros con la sangre de jabalíes, danzando alrededor de la hoguera y jugando todo el día.

      Y en medio de ellos hay tantos niños que ni siquiera creo que los hayan nombrado a todos en el libro, recuerdo a algunos como “el niño de la mancha”, Simon, Roger, los gemelos Sam y Eric, y algunos más. Conforme avanza la historia podemos ver como estos niños se las arreglan para sobrevivir y como su mente infantil no es suficiente. Este libro está plagado de momentos insufribles, desde el inicio te mantiene a la expectativa de algo malo que, sabes, va a pasar. La historia se cuenta desde el punto de vista de Ralph, Piggy, Simon y algún otro niño más, pero predomina el primero, y desde su mente infantil. que llega a olvidar cosas fácilmente, podemos ver y sentir la frustración al darse cuenta como poco a poco va perdiendo terreno en algo que él creía era lo único seguro de su vida. El autor también nos regala algunos pasajes interesantes y salvajes como esos momentos de furor junto a la hoguera en la que, como lectores, nos cuesta trabajo entender (o creer) qué es lo que está pasando y tenemos que releer esas líneas de barbarie para después horrorizarnos con lo que acabamos de presenciar; la presentación del mismísimo Señor de las moscas o esa última y cardiaca página, en la que nuestro corazón late a mil por hora, aderezada por ese último párrafo desgarrador.

      Este libro fue una grata sorpresa, ya tenía tiempo queriendo leerlo y aproveché el reto de "Un libro que..." para leerlo en la categoría del libro baneado/censurado. Pero lo que no tenía contemplado es que me gustaría tanto. El autor sabe como introducirnos en la mente infantil e introducirnos miedos tan simples y básicos como el miedo a la oscuridad y hacer que nos sintamos de nuevo como niños y temamos lo que temen los protagonistas. También se nos plantea lo dificil que es establecer una sociedad desde cero. Y, lo más importante, nos muestra esa batalla interna en la que el bien y el mal se enfrentan todos los días, batalla en la que muchas veces gana el mal.

      ¿Lo recomiendo? Vaya que sí, un clásico imperdible y quizás un predecesor de nuestras actuales distopías favoritas, una historia que les garantizo los tendrá al borde del asiento en más de una ocasión, que en contadas ocasiones los hará sonreír, pero que en general los hará sufrir y llorar.


9/10

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